¿Y si renuncio a mi trabajo? Muchas veces no te queda otra que irte de la empresa para la que trabajaste, aun cuando hayan pasado varios años. todo tiene su límite en la vida y no es casualidad que te lo estes planteado. No te asustes, lo que estas viviendo es común para un alto porcentaje de trabajadores. Es muy frecuente encontrar gente que padece estres laboral y se despierta sin ganas de ir más a la oficina.
Este fenómeno creciente en estos tiempos, el estres laboral, puede deberse a distintos factores de desmotivan a las personas para ir a trabajar: un ambiente laboral conflictivo, metas incumplidas, expectativas altas frente a lo que se consigue, remuneración baja, etc. Todo esto hace que alguien piense en renunciar. Y no está mal, muchas veces es necesario y hasta sano hacerlo.
Mi recomendación es: hacelo, siempre y cuando renunciar sea una verdadera oportunidad para progresar y no una simple huida temperamental e impulsiva. Muchos dejan su trabajo sin tener que hacer luego y caen en profundas depresiones. Por eso antes de renunciar, anticipate y busca algo que suplante el trabajo que vas a dejar.Mariana, 23 años se lo planteó. Ella trabajaba como camarera en un bar. "No tenía reconocimiento en el trabajo. Cumplia con las mismas actividades que mi jefe, pero mi cargo y mi salario eran menores", comenta. Luego, cuando supo que había una posibilidad de ascenso mediante una vacante para encargado de salón se ilusionó. "Me enojé y me entristecí cuando supe que habían contratado a alguien para ese puesto. En ese momento entendí que no existían chances de promoción para mi". ¿Qué hizo Mariana? Utilizó sus 15 días de vacaciones para buscar trabajo. Distribuyó mas de 20 copias de su curriculum y las dejó en empresas donde deseaba trabajar. Algunos días después la llamaron y le ofrecieron el doble de sueldo.
¿Qué hacer para que te ocurra lo mismo? Mi consejo es que aproveches y vayas armando una buena red de contactos. Habla con tus anteriores jefes, colegas, gente de influencia que lideren empresas dentro del rubro que te interesaría involucrarte. Y al momento de la entrevista hay que ser prudente y cauteloso: ¡que no lo sepa nadie! y menos en tu trabajo. Además, no agendes estos encuentros para los días lunes (dentro de lo posible) ya que todos los jefes saben que son los días más indicados para este tipo de entrevistas. Elegí horarios alternativos como el almuerzo o a la salida de tu trabajo o buscá algún escape, como pedir un franco.



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