sábado 11 de junio de 2011

Trabajar para Vivir o Vivir para Trabajar?

Durante la semana es mayor la cantidad de horas que pasamos trabajando que las que pasamos en los momentos libres o con la familia. Es por ello que al volver a casa debemos aprender a poner límites para evitar seguir trabajando sin desconectarnos y aprender a respetar nuestro descanso.

adiccion al trabajo, trabajador compulsivo, Trabajar para Vivir o Vivir para Trabajar
De las 24 horas del día quien más quien menos pasamos 8 horas durmiendo, 2 horas comiendo (desayuno, almuerzo, merienda y cena), 1 hora de aseo personal (peinarnos, ducharnos, afeitarnos, maquillarse las mujeres, vestirnos), 8 horas trabajando, 1 hora viajando a nuestro lugar de trabajo (ida y vuelta)... A ver... sumemos... esto da un total de 20 horas ocupados en hacer de todo menos descansar y comunicarnos con nuestros seres queridos.

Según este ejemplo, solo nos restan 4 horas diarias para utilizarlas libremente (en el mejor de los casos) siempre que no se pinche un neumático del auto y tengas que correr a la gomería, que no se enferme tu hijo y tengas que llevarlo al médico, que no te llamen del trabajo para hacer un extra, que no te pida ayuda tu vecino y te distraiga alguien por teléfono, etc.

Por eso es fundamental que te desenchufes de tu trabajo para regenerar tu energía y volver a tomar con ganas lo que habías dejado el día anterior. Uno de los principios de la prosperidad es mantener el equilibrio en todas las áreas de nuestras vidas y no subordinar nuestra vida entera al trabajo o al dinero, lo cual es un error y puede causarnos graves consecuencias a la larga para nuestra salud, deteriorar nuestra vida en pareja y familiar. Por eso te comparto algunos consejos útiles:

Liberate de las preocupaciones. No creas que eres Superman, eres un hombre o mujer con obligaciones pero tambien con necesidades y derechos. Respetate y cuídate, sino nadie lo hará por ti. Descansa y desenchúfate. Mañana será otro día nuevo para empezar otra vez lo que habías dejado sin terminar.

Nada es tan urgente si no estás bien: lo realmente importante es que te veas bien y tengas fuerzas para seguir, de nada sirve trabajar como un esclavo y terminar enfermo, sin fuerzas o deprimido. No tomes todo a pecho o como si fuera de vida o muerte. Tu empresa, negocio o trabajo seguirán existiendo aún si te enfermas o si descansas un rato, opta por lo segundo.

Que la tecnología esté a tu favor y no en contra: el uso de la computadora, celulares nos acercan a las personas y muchas veces facilitan o simplifican nuestro trabajo pero cuando se está muy pendiente de ellos pueden convertirse en nuestros peores enemigos, absorbiendo tiempo que debemos destinarnos a nosotros y a nuestra familia, interviniendo en nuestro ámbito privado. Antes de descansar apaga tu celular o configuralo en vibrador o silencio. Utiliza la computadora pero fija un tiempo prudente y no te dejes absorver todo el día por ella.

En definitiva, pon límites. No hay por qué llenarse de trabajo, aceptar todas las responsabilidades, estar todo el tiempo fuera de casa, querer hacer todo en un solo día. Todo esto no hace más que desequilibrarte y absorberte. Muchas personas caen presa del trabajo haciendo de el una adicción, se transforman en trabajadores compulsivos y parece que ya nada hay mas importante para ellos que no sea el trabajo. Debes aprender a decir que no aun a tus jefes y no aceptar más tareas u obligaciones de las que humanamente puedas realizar. Respétate, vive tranquilo. Recuerda que la prosperidad, entre otras cosas, es tener salud y preservarla.
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1 comentarios:

dijo...

buenas!
muy bueno el blog :)
tienes toda la razon, muy buenos los consejos
te sigo, me seguis?
te espero por mi blog para que me dejes tu comentario :)
un ebsazo, cuidate♥

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